Clásico: Después de mucho tiempo de estar en una relación, un día todo se acaba y tu vida se vuelve un caos. Tu rutina, tus costumbres, la hora de la comida y sobre todo, los benditos domingos se vuelven insoportables. No le encuentras orden ni sentido a las cosas, hasta que por fin te cansas y decides cambiarlo todo.
Te metes a clases de yoga a pesar de que tienes peor flexibilidad que tu refri.
Encuentras una dieta maravillosa que te promete bajar los 3 kilitos que traes de más (TODOS sabemos que realmente son como 9, pero lo dejamos en 3)
Por fin te decides a hacerle caso a tu amigo mamey y vas a una clase de prueba ¡de Crossfit! Claro que rompes el cochinito y te compras todo el outfit: playera pegadita como si ya tuvieras un cuerpazo, shorts para lucir tus piernas nunca bronceadas y peludas, y por supuesto un par de esos nuevos tenis fosforescentes que no sé quién diablos dijo que se veían padres.
La siguiente parte es en la que confiesas que a los 15 minutos de clase hiperventilaste y tuviste que inventar que tenías una llamada súper importante que hacer para irte a sentar a los vestidores.
Te cambias el look, empiezas a tomar clases de inglés, frecuentas los lugares más IN de la ciudad, tu piel vuelve a brillar y la gente empieza a decirte que te ves mucho mejor. ¡Felicidades, lo lograste!
Ahora, es momento de ir un poco “más allá” y descubrir la verdadera razón de ese cambio tan radical:
• ¡ENCONTRARTE A TU EX PARA QUE SE ARREPIENTA DE HABERTE DEJADO!
....Yo, en estos momentos
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